Anoche la Justicia decidió procesar a siete reclusos por homicidio muy especialmente agravado por y a dos policías que estaban de guardia cuando se realizó el asesinato de Juan Gilberto Coitiño, de 43 años, que había sido procesado por omisión a la patria potestad, al permitir que su mujer atentara sexualmente contra la niña en complicidad con un hombre de 69, en grado de atentado violento al pudor.
Los siete procesados por "homicidio muy especialmente agravado por las graves sevicias," son Diego Sebastián Ferreira Viera de 24 años, Joel Núñez Amaral de 49 años, Gerardo Raúl Rodríguez Chinepe de 24 años, José Adrián Gómez Peralta de 24 años- Diego Gastón Viera Mas de 28 años, Julio Marcelo Cordero Valencia de 25 años, Ángel Ismael Leguisamo de 26 años.
Además se procesó con prisión, por el delito de "homicidio muy especialmente agravado por las graves sevicias ( Comisión por Omisión )" a los policías E. A .A :V. y R. P. V., que se encontraban de guardia esa noche en la Cárcel.
El Jefe de Policía de Tacuarembó Insp. Ppal. Wilmar Barreto reconoció durante la conferencia de prensa que "la guardia no actuó como debió haberlo hecho, y recién después de producido el relevo de turno a la mañana siguiente se perciben movimientos y advierten el traslado del encausado desde el pabellón hacia un baño, y es cuando ingresan lo recogen y trasladan de inmediato al Hospital de Salud Pública donde el médico certifica su muerte. "
Uno de los guardias es el encargado de la guardia, tiene " 50 años con 31 de servicio y está asignado a la cárcel departamental desde el 2002". Por su parte, el agente que oficiaba de llavero, y que tenía contacto directo con los presos ya que abría las rejas, y sacaba a los reclusos, "es un hombre de 37 años y 9 de servicios, asignado hace dos meses a la penitenciaría local."
Internamente, se continúan las actuaciones penales y administrativas para ver el futuro de los policías en la fuerza.
La historia de Coitiño en la cárcel comienza, según el jerarca policial, cuando "el recluso ingresó al pabellón 2, y los internos comenzaron a interrogarlo sobre las causas de su procesamiento, y luego lo agreden castigándolo con puñetazos y puntapiés, lo atan a la parrilla de una cama, lo paran contra la pared y continúan el castigo por largo tiempo, y cuando se rompe el armazón lo siguen castigando con los trozos de madera."
El sexagenario abusador, y la madre de la niña, recibieron también agresiones pero de menor tenor, pero también fueron internados.
Hoy los dos ya retornaron a la cárcel departamental, donde están alojados separados del resto de los internos.
Separado del resto está también el el procesado por violación de su hija de la localidad de Curtina, H. F. E. de 34 años, así como los dos guardias policiales procesados.
Para el jefe de policía de Tacuarembó este es un hecho "muy complejo y de extrema gravedad".
En la cárcel de Tacuarembó había cinco personas en ese momento procesadas por delitos sexuales y ninguna de ellas había sido agredida. "Entonces debemos tomar esto como un elemento a tener en cuenta por el tenor de las agresiones, a partir de que en esta cárcel nunca había ocurrido, entonces debemos estar atentos en cuanto a que ahora hay reclusos con una conducta diferente," explicó Barreto.
EL PAÍS digital con información de Walter Bique, corresponsal en Tacuarembó.