Nuestra edición del sábado pasado fue pródiga en notas de destaque. Las hubo para tomarlas en serio y aplaudir, como el "parate" que le repitió Javier García al Senador de los "atorrantes" (José Mujica), sobre sus declaraciones públicas, copa de vino en mano.
Las hubo conmovedoras, como el Recodo del Dr. Enrique Beltrán, mezcla de sentimiento, de conmemoración histórica sobre el rol de los partidos tradicionales, de civismo.
Pero hubo otras dos noticias que hacen dudar sobre la reacción que habrán tenido los lectores cuando al tener conocimiento de ellas.
Una es un suelto editorial en el que se analiza la noticia de que una Sra. Fiscal, candidata del Frente Amplio para ocupar nada menos que el cargo de Fiscal de Corte -lo que hizo de manera interina sin cumplir con los requisitos constitucionales- negoció con un delincuente que le había hurtado dos celulares, la devolución de los aparatos, a cambio de ella, a su vez, devolverle al ladrón un par de "championes". No se sabe cómo habían quedado en poder de la señora Magistrado.
Todo esto, dicho sea de paso, sin haber dado intervención alguna a la policía, que por razones elementales debió ser requerida por la autoridad pública víctima de la sustracción.
Estas cosas pasan aquí, sin que a nadie se le mueva un pelo. El ejemplo que se le ha dado a una población, que vive todos los días episodios de esta naturaleza y mucho peores, es lamentable, porque el mensaje que el Ministerio Público transmitió, es de un pragmatismo mal entendido. El de la mayor efectividad del arreglo con los delincuentes, antes que el castigo de los mismos.
La otra noticia que sorprende, fue la de la negociación del Intendente de Montevideo con el Presidente de la Asociación de "Tortafriteros", afiliada a Fueci y al Pit-Cnt, buscando una solución a la prohibición de la Intendencia de vender en la vía pública estas exquisiteces, para lo cual era decisivo, según habría explicado el Jerarca, el informe de bromatología. Ehrlich, como es de notoriedad, está enfrentado a un problema muy serio con el gremio municipal. Su tiempo, vale más grasa que oro.