JORGE SAVIA
La Liguilla Pre Libertadores y Sudamericana no ha sido una extensión de la disputa del Torneo Clausura, y ni siquiera de sus últimas fechas, pese a la continuidad que hubo en el tiempo entre ambos eventos. Las razones son diversas. Por un lado están las suspensiones y lesiones, fundamentalmente, en virtud del escaso lapso de recuperación entre uno y otro encuentro; sin embargo, el factor que más gravitó fue el de las ausencias que, en casi todos los equipos, han sido muy trascendentes. Por eso, pues, al cabo del desarrollo de las dos primeras etapas, queda la sensación de que lo principal de cada club ha sido, más que neutralizar o contrarrestar a los rivales, lograr lo que aconseja el antiguo y popular Antón Pirulero: atender y encontrar su propio juego.
1 Defensa
Los grandes van por el Triángulo de las Bermudas
El panorama que muestran las defensas al cabo de las dos primeras fechas de la Liguilla, si acaso, sigue el curso de lo que dejó en ese rubro la disputa del Torneo Clausura: se ha convertido buena cantidad de goles, porque no está ahí el fuerte de los equipos, salvo excepciones como la de Defensor Sporting.
LAS MEJORES
La más sólida y equilibrada, con el aporte de un mediocampo en donde dos volantes de contención como Pablo Gaglianone y Miguel Amado juegan casi integrados a una última zona en la que se destaca la firmeza de Mario Risso y Andrés Lamas, que conforman la mejor pareja de zagueros centrales de nuestro fútbol, es la del campeón uruguayo, no hay ninguna duda. La otra que ha exhibido sobriedad es la de Danubio, en cuyo ámbito la experiencia de Alejandro Lembo contribuye a poner orden y guiar a los más jóvenes.
LAS PEORES
En este aspecto se da una circunstancia paradójica: tres equipos que aspiran firmemente a clasificar a las copas, han tenido rendimientos defensivos flojos, como son los casos de Nacional, Peñarol y River Plate, por más que tengan la chance intacta de lograr lo que se proponen. Los darseneros y aurinegros ya eran conocidos, en el primer caso por un estilo futbolístico que apunta más a vulnerar el arco rival que a proteger el propio, y en el segundo por rendimientos individuales bajos que no han permitido considerar a esa zona del equipo como un verdadero bloque. En lo que respecta a los tricolores, el nivel del triángulo final ante River Plate fue alarmante y con Defensor Sporting pasó más desapercibido porque el rival erró varios goles.
2 Ataque
La industria Nacional mejoró; la fábrica violeta produce y pierde mucho
Quizá el rendimiento ofensivo de cada uno de los participantes de la Liguilla ha pautado hasta dónde sus posibilidades reales se corresponden con sus aspiraciones: los ataques de Nacional y River Plate anduvieron bien, los de Defensor Sporting y Peñarol generan ciertas dudas, y lo expuesto por Rampla y Danubio tuvo "gusto a poco".
LOS MEJORES
River tuvo chispazos de "buen pie" y profundas; Nacional "mató" con la explosión de Vera y, con el mejor perfil de Romero por derecha y el ingreso de Filgueira por izquierda, tuvo la salida por los laterales que le había faltado hasta ahora; y el laboratorio violeta fabricó, pero también, erró goles.
LOS PEORES
Los ataques de Rampla y Danubio, no mostraron contundencia; el de Peñarol -sin Estoyanoff y Olivera- no es ni sombra del que se vio en el último tramo del Torneo Clausura y Defensor abre una interrogante: tiene funcionamiento ofensivo, pero solo uno de los cuatro goles lo hizo un punta.
3 Mediocampo
Pacheco-Álvarez: están solos en la madrugada
Ha habido casos que han mantenido su estructura, y hasta la afianzaron, mientras que otros, en cambio, sufrieron modificaciones sustanciales -obligadas- y todo el equipo las ha acusado. Nacional y Defensor Sporting figuran entre los ejemplos citados en primer término, al tiempo que Peñarol y River Plate son dos muestras claras de los conjuntos que han variado el funcionamiento, al menos en algunos de los roles de quienes juegan en la mediacancha.
LOS MEJORES
El de Defensor Sporting es el que maneja mejor los tiempos de esperar, reducir espacios, armarse y salir hacia el ataque, mientras que el de Nacional, si la creatividad de Ligüera se vuelve a iluminar como el miércoles pasado, puede no tener un "desagüe" ofensivo tan preciso como el que Marchant le aporta al campeón uruguayo, pero es capaz de forjar llegadas más penetrantes, generando situaciones de gol o "segundas pelotas" redituables para la potencia de Vera y Morales.
LOS PEORES
El de River Plate, con Montelongo de enganche, no está tan "repartido" como antes y el de Peñarol ha quedado librado a la fervorosa lucha de Álvarez en la marca y el calificado trabajo artesanal de Pacheco en la elaboración de llegadas y ejecución de remates al arco, tanto en pelotas quietas como en jugadas de campo.