LONDRES | AFP Y EL PAÍS DE MADRID
La muerte de un joven de 16 años ayer en Londres se suma a la larga lista de adolescentes asesinados en lo que va de 2008 en Gran Bretaña. Un fenómeno que no se limita a los barrios marginados y enciende la alarma en la población.
Shakilus Townsend, residente en el sudeste de la capital británica, murió en la madrugada de ayer, tras haber sido apuñalado. El adolescente fue encontrado herido el jueves en la entrada de un edificio de oficinas.
La muerte de Townsend se produjo pocos días después de la de Ben Kinsella -también de 16 años y hermano de una actriz de televisión de una serie de la BBC-, apuñalado en la mañana del domingo en Islington (Norte de Londres), tras ser confundido con otro chico.
El martes, medio millón de adolescentes desfilaron por las calles del barrio de Islington para denunciar la muerte del joven, que estaba celebrando el fin de los exámenes de estudio.
Los tres jóvenes, de entre 18 y 19 años, que fueron inculpados por su asesinato, comparecieron ayer en un tribunal londinense.
También el domingo, dos estudiantes franceses de 23 años, Laurent Bonomo y Gabriel Ferez, fueron maniatados y apuñalados, 197 veces Bonomo y 47 Ferez, en un apartamento, que luego fue incendiado. "Jamás he visto heridas parecidas en toda mi carrera" declaró el inspector Mick Suthie, de Scotland Yard, visiblemente afectado. "No diría que es un ataque profesional. Es un ataque frenético, horrible y espantoso", afirmó.
En mayo, Rob Knox, un actor de 18 años que trabajó en la última película -aún no estrenada- de Harry Potter, fue acuchillado hasta la muerte durante una pelea frente a un bar londinense.
Así, ya llegan a 18 los jóvenes muertos de forma violenta -a tiros o navajazos- en la capital británica desde principios de año y 31 en todo Gran Bretaña.
Los detalles del doble asesinato de Bonomo y Ferez, divulgados el jueves (ver aparte), han causado gran impacto y la preocupación de las autoridades, no sólo por el dramatismo, sino porque supone la culminación de la escalada de criminalidad que vive Londres, semejante a la oleada de muertes de adolescentes a manos de otros jóvenes que vivió la ciudad en 2007.
Ni la policía, ni el gobierno, ni el nuevo alcalde, el conservador Boris Johnson, han sido capaces de atajar este fenómeno, que ya no se limita a un barrio en particular, ni a las zonas más desfavorecidas.
Johnson, que asumió su cargo a principios de mayo, ha hecho de la lucha contra la criminalidad juvenil una de sus prioridades.
La abogada Cherie Blair, esposa del ex primer ministro Tony Blair -que vive en una de las zonas más acomodadas de la capital- admitió hace unos días que tenía "miedo" de lo que podía suceder a sus hijos "cuando están en la calle". "Como madre, me preocupa lo que pasa y sé que no soy la única", declaró Blair.
El alcalde reveló esta semana que más de 1.200 personas han sido arrestadas en seis semanas, en una operación lanzada contra las armas blancas en la que se recuperaron 528 cuchillos o navajas.
Y el primer ministro Gordon Brown propuso a principios de mes que se procese a los adolescentes de 16 y 17 años que sean detenidos llevando cuchillos o navajas. De acuerdo con esa propuesta, los menores de 16 serán primero amonestados y, si reinciden, serán llevados ante los tribunales.
Pero por ahora, las medidas tomadas por las autoridades no han logrado reducir la ola de ataques con arma blanca ni el hecho de que cada vez más jóvenes transiten con navajas en las calles de Londres.
Doble y salvaje homicidio
Laurent Bonomo (izq) y Gabriel Ferez, ambos de 16 años, eran estudiantes franceses de bioquímica, que estaban en Londres desde mayo y volverían a Francia a fines de este mes. Habían llegado a Gran Bretaña en el marco de un intercambio estudiantil.
El domingo 28 de junio, poco antes de las 22 locales, una explosión en el apartamento de un edificio de 16 donde vivía Bonomo (en el conflictivo barrio sureño de New Cross), obligó a su desalojo por los bomberos, que así hallaron los cadáveres en la sala de estar del apartamento.
Bonomo sufrió 197 navajazos, varios de ellos ya muerto, y Ferez 47. Los asesinos intentaron quemar los cuerpos.
La Policía no descarta que los atacantes se equivocaron de víctimas, pero maneja también la hipótesis de que los jóvenes estaban jugando en la computadora cuando fueron sorprendidos por ladrones.