DAVID PONCE | EL MERCURIO/GDA
Tenía dos años cuando Sinatra inició su carrera. Sumaba 25 cuando él grabó Strangers in the night, cumplió 28 en la aparición de My way y 37 cuando resurgió con el tema New York, New York. En el momento que fuera de la vida del astro, su hija Nancy Sinatra recuerda haber estado cerca. También cuando ella misma tuvo éxitos como Something stupid, cantada a dúo entre padre e hija. Y también ahora, que la rubia heredera tiene 67 y recuerda al padre a una década de su muerte, conmemorada con la edición de Nothing but the best, un CD de grandes éxitos y un DVD con una actuación en directo.
"La filmación captura cada detalle", adelanta Nancy Sinatra. "Había una electricidad en el aire en esos conciertos. Los discos son maravillosos, pero nada se compara con escuchar a la orquesta en vivo. Y es la razón por la cual mi hermano continúa hasta hoy saliendo de gira con una gran orquesta, para llevar ese sonido a la gente", y agrega: su hermano, Frank Sinatra Jr., participa también en la reedición de estas canciones. Son recuerdos familiares. No por nada Nancy fue de la mano de su padre a su debut televisivo en 1957, y cuando empezó a grabar en 1961 lo hizo en Reprise, el sello que Sinatra fundó ese año. Y ahí no recibió precisamente el trato de la hija de papá, explica.
"Me dejó hacer una sesión de grabación y me dijo `Si no la pagas por tus propios medios, no puedes quedarte`. Lo entendí, y con ese primer disco tuve éxitos en Europa, no estoy segura de si fue en Alemania, o tal vez en otra parte, en Australia... pero de todos modos fue suficiente para pagar la grabación. Así que el sello no tuvo que hacerse cargo. Solo entonces hicimos una segunda sesión".
Nancy Sinatra, la rubia que en 1966 grabó el hit These boots are made for walkin, habla hoy con esa misma voz pausada, casi soñolienta, aunque se trate de recordar cómo es recibir una lección de Frank Sinatra en persona. "Él estaba tratando de enseñarme cómo se hace este trabajo", explica. "Y lo entendí. Aprendí".
TODO UN CONVERSADOR. Nancy sigue con los recuerdos de su padre y tiene uno grabado en la retina: cuando grababa sus discos, con la orquesta, rodeado de su elemento. "Mi padre era extremadamente profesional. Solo trabajaba con los mejores músicos posibles y los más selectos arregladores. Lo pasaba maravillosamente grabando. De hecho había público en el estudio mientras él hacía discos. Permitía a la gente entrar a las sesiones para que fueran testigos, lo que también era una gran experiencia".
-¿También tú ibas, estuviste en esas grabaciones cuando eras niña?
-Sí, lo estaba, afortunadamente para mí iba muy a menudo a las sesiones de grabación. Era creatividad instantánea. Podías escuchar el disco de inmediato, era algo apasionante de ver. Mi papá creía en formar un equipo de gente. Tenía gran respeto por los arregladores y no cuestionaba las orquestaciones, pero al mismo tiempo podía detectar una sola nota falsa en la sección de trombones o lo que fuera. Entonces decía "Por favor, hagámosla de nuevo".
-¿Sinatra en vivo era un conversador además de un cantante?
-Era muy bueno en eso. Era un hablador muy natural, y era chistoso... La gente se reía. Había música, pero también conversación, agradecimientos, menciones a los compositores, alguna historia acerca de la canción.
- ¿Casi como en la casa?
-Bueno, uno habla diferente en el escenario porque tienes otro tipo de energía cuando estás lidiando con un público. Pero si algo podías decir siempre acerca de él, es que había honestidad. Verdad completa, honestidad completa.
MALDITO ROCK & ROLL. "El rock huele a vulgar y falso. Es cantado, tocado y escrito en su mayor parte por cretinos que se valen de reiteraciones casi imbéciles... resulta ser la música marcial para cada delincuente de la faz de la Tierra". Lo dijo Frank Sinatra en 1957. El mismo que en este DVD de 1971 está cantando Something, una de las canciones de The Beatles, esos melenudos rocanroleros.
"Lo que importaba era la canción", explica Nancy Sinatra. "Si no le gustaba la canción no había nada que hacer. Le encantaba Something".
-¿Qué recuerdas de su opinión sobre el rock?
-Bueno, en parte lo odiaba absolutamente. Pero eran las cosas que... no tenían ningún sentido para él, cuando no podías entender las letras, cuando todo era un montón de ruido. Pero había otras cosas que le encantaban. De hecho mis discos andaban cerca del rock, del pop rock.
-¿Y le gustaban tus discos?
-Le encantaban. Porque entendía lo que estaba diciendo. Y la música era buena, había notas... Lo que no le gustaban eran las malas notas. Discos no profesionales. Pero él siempre criticaba una canción que yo hice: I`m not a girl anymore. La criticaba porque estaba fuera de tiempo y el compás estaba errado.
Ojos azules en cuatro palabras
MUJERES. Las mujeres siempre lo metieron en problemas (fue arrestado en 1938, a los 23 años, por relacionarse con una mujer casada). Finalmente, fueron 4 mujeres las legales: su amor de juventud, Nancy Barbato, quien es la madre de sus tres hijos; la estrella Ava Gardner, quien lo mantuvo en los peores años de su carrera; Mia Farrow, con quien estuvo casado 2 años cuando ella tenía 21 y él 50; y Barbara Marx lo acompañó desde 1976 hasta su muerte en 1998.
MAFIA. Aunque le enojaba que se lo preguntaran, hay evidencias de la buena "amistad" que mantenía Sinatra con miembros de la mafia como Lucky Luciano, Joseph Fishetti (primo de Al Capone) y Carlo Gambino. Estas relaciones hicieron que el Presidente Kennedy se alejara de él, por ser nocivo para su imagen. La relación Sinatra-mafia sentó las bases del personaje Johnny Fontane, en El Padrino.
OSCAR. El papel de Angelo Maggio en De aquí a la eternidad (1953) no solo le valió el Oscar como actor secundario, sino que significó la resurrección de su carrera. Después de casi 7 años en que tocó fondo (dos matrimonios terminaron y su disquera lo echó), Sinatra volvió la fama. Seguiría el éxito con El hombre del brazo de oro (1955, su segunda nominación) y El candidato de Manchuria (1962).
POP. Durante la primera parte de la década de los `40, logra un contrato discográfico y pasa de ser un artista local a uno que vuelve locas a las adolescentes de la época. La sinatramanía llegó a su boom en 1944, cuando se presentó en el Madison Square Garden ante 35 mil fanáticas histéricas; por ese tipo de arrastre es considerado la primera estrella pop del siglo.