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vida privada
Uruguayos, ¿les importa la cama del presidente?
Ciertos políticos afirman que la vida privada puede incidir en los ciudadanos a la hora de colocar su voto en la urna; otros dicen que en Uruguay todavía no es así.

En Estados Unidos ruedan cabezas por un escándalo sexual que salga en primera plana. La vida privada y la pública están muy entremezcladas. ¿Qué sucede en Uruguay? Mientras sea con discreción, ni los votantes ni los medios de comunicación, investigan demasiado, dicen algunos. Otros creen que ya llegaron las influencias ajenas.

MARÍA INÉS LORENZO

Más allá de los mil perdones que pidió públicamente el ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, con su esposa respaldándolo detrás del atril, el escándalo que lo involucraba con una prostituta de lujo, le costó el cargo. Frente a una sociedad norteamericana que cuestiona severamente los contrastes entre la vida pública y la privada, y medios de comunicación que investigan hasta el olor de las almohadas, Spitzer no tuvo otro remedio que dar un paso al costado y renunciar a su cargo.

El sonado caso Clinton-Lewinsky casi le cuesta la segunda candidatura a Bill, y todavía hoy el incidente en el Salón Oval de la Casa Blanca se lo cobran a la candidata a presidente, Hillary Clinton, que aparece junto a su marido como si nada hubiera pasado. Y la lista de escándalos sexuales de políticos y presidentes es larga, tanto que las revistas norteamericanas hacen a menudo sus top ten.

En la otra punta del planeta, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, amorío primero y casamiento después con la modelo Carla Bruni, le costó puntos en las encuestas de popularidad.

Sin ir más lejos, figuras públicas de la vecina orilla han sido defenestradas en los medios de comunicación, luego de que se les demostrara escándalos amorosos o sexuales de diferente índole.

Ahora, ¿qué sucede en Uruguay? ¿No importa la vida privada de presidentes o políticos a la hora de votar? ¿O en el momento de estimar o no a la persona?

"He sabido de muchos rumores de alcoba sobre varias figuras políticas prominentes, algunas de las cuales llegaron a ser presidente. Creo que para los uruguayos incide poco, o muy poco, a la hora de votar, con quién se acuesta el candidato presidencial. A condición de que eso se haga "a la uruguaya", con cierta discreción, sus consecuencias parecen nulas. Nos parecemos bastante más a los franceses que a los estadounidenses", afirma el politólogo Luis Eduardo González, de la consultora Cifra, aunque no reconoce una evidencia razonablemente sólida sobre el tema. "Sólo puedo hablar de impresiones personales".

Se debe tener en cuenta, señala el sociólogo Eduardo Botinelli de la empresa Factum, que no incide en los uruguayos, a la hora de votar, con quién se acuesta el candidato porque generalmente su vida privada (cuando no es del todo santa), no sale a la luz y la gente no investiga sobre ello.

¿Y un gran escándalo sexual? "Seguramente afecte la imagen y probablemente también la intención de voto. De ahí, a que se pierda una elección, depende de la distancia entre partidos y candidatos; el "cuánto" afecte es un tema que en Uruguay no se sabe", agrega Botinelli.

En general, el voto hacia los candidatos presidenciales está influido por el partido político al que pertenecen, y la persona que llega a serlo, en más o menos, refleja la idiosincracia propia del partido, reflexiona el sociólogo. "Por razones culturales es probable que un candidato "felizmente casado" y con una familia constituida trasmita más confianza a los electores. Si se repasa la vida privada de los presidentes posteriores a la dictadura, los cuatro son personas que respondían en su momento a ese estereotipo, algunos más y otros menos".

De todas maneras, una persona soltera sin compromisos no es mal vista por la mayoría de los ciudadanos -dice Botinelli-, aunque eso también depende de cada partido y de cada uno de sus sectores. "Eso sí, en caso de destaparse un escándalo de proporciones que salga demasiado de lo políticamente correcto, eso sí podría afectar ya que surgirían comentarios de tipo: "¿qué confianza puede dar al país una persona que engaña a su esposo o esposa?"

VIDA PRIVADA. Ni los uruguayos, ni los medios de comunicación nacionales, son proclives a investigar sobre la vida privada de los políticos o personajes públicos como en otras partes del mundo, coinciden los expertos González y Botinelli.

"La opinión pública conoce la vida privada de los políticos por dos grandes vías: la difusión que haga el propio candidato y mediante lo que puedan llegar a mostrar los medios de comunicación que generalmente es poco. En Uruguay no hay una tradición de programas chismes que anuncien "tal diputado o senador engañan a su esposa con una amante que vive en X lugar", o "tal senador o diputado abandonó a su marido con los hijos para irse a vivir con su amante", señala Eduardo Botinelli.

Si se trata de la asuntos privados que no están directamente vinculados a su funciones públicas, para Luis Eduardo González, la vida personal de los políticos no preocupa. "Más bien al contrario. La gente probablemente piensa que no debería ser tema".

POR EL SÍ. Los propios políticos uruguayos reflexionaron sobre si a sus compatriotas les interesa o no los asuntos amorosos que ellos protagonizan, o de los gobernantes de turno. Las opiniones son disímiles. "La vida privada de los políticos en el país en general no fue nunca motivo de curiosidad o inquietud por la ciudadanía. En parte porque se respetaba la privacidad y en parte también por la idiosincracia uruguaya", considera el diputado del Foro Batllista, Washington Abdala.

En la posmodernidad, y gracias a los programas de chismes internacionales que se transmiten en Uruguay, la situación ha cambiado y no para bien, según Abdala.

"Hoy sí le importa a la gente lo que hacen los políticos fuera de su ámbito laboral. Bienvenidos al club donde a los ciudadanos les incumbe desde cuál es el deporte predilecto del político hasta dónde salió a cenar o con quién formó pareja e hizo el amor. ¿Qué importancia puede tener eso? La verdad no lo sé, pero bueno, no hay manera de frenarlo. Lo aceptás o no. Y yo lo sufro mucho".

El senador del Partido Socialista, Reinaldo Gargano, también considera que los asuntos privados de los políticos influyen en los ciudadanos a la hora de votar. "Creo que si llevan una vida correcta y acorde con lo que son las normas que predominan en la sociedad, se los juzga positivamente e influye de manera beneficiosa en el voto. En cambio, si los políticos son derrochones y hacen ostentación de su vida personal y de sus relaciones con su entorno, influirá en forma negativa".

No puede haber una disociación o divorcio entre la vida privada y pública, asegura el diputado nacionalista Javier García. "Ambas deben estar cubiertas de los mismos valores. Me parece que los ciudadanos no juzgan de buena manera la conducta y personalidad de un político si perciben diferencias entre su actuación en la vida pública y privada".

El ciudadano, con absoluta razón, no tolera que un discurso público no condiga con su forma de ser y actuar en la vida personal, agrega García. "Por ende, si las conductas de los políticos no son iguales en ambos ámbitos y tampoco son correctas o educadas, su voto tendrá repercusiones negativas".

FAMILIA E IDEALES. Así como existen partidos e ideologías tan diferentes en lo político, también en este tema hay discrepancias. Están aquellos parlamentarios que consideran que su vida privada no influye tanto en los ciudadanos a la hora de votarlos o juzgarlos. "Creo que existe mayor interés en saber sobre el ser humano que hay detrás de un político, como por ejemplo, si tiene familia o no, quiénes son sus hijos, cómo es su manera de comunicarse o cómo ha sido su vida antes", sostiene el senador herrerista Luis Alberto Heber.

"Y todo eso forma parte de un interés que es sano. A medida que uno está más expuesto, mayor es el interés para saber cómo uno es. Son dos cosas que van juntas de la mano", añade Heber.

Para el senador, la vida privada de los políticos en Uruguay no está tan expuesta cómo sí ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos, debido a la diferencia de dimensiones entre ambos países. Es sencillo: "Somos más chicos, hay menos habitantes, y es por eso estamos menos expuestos a que se entrometan en los asuntos personales de las personas públicas".

En definitiva, los aspectos que más influyen en el momento de escoger o simpatizar con un político son la formación educativa y política así como los pensamientos que se tengan, concluye Luis Alberto Heber.

A la hora de colocar el voto en la urna, no influye para nada los asuntos privados de los políticos o candidatos, dice en forma contundente la diputada de Alianza Nacional, Sandra Etcheverry.

"Los medios de comunicación aquí, por suerte, no se introducen casi nada en la vida personal de los políticos así como tampoco en la de otras profesiones. En otros países, en cambio, los medios se entrometen más, a tal punto de llegar a degradar al político. Y muchas veces sucede que las cosas que se dicen terminan siendo una mentira. Luego intentan taparlo, pero generalmente no piden disculpas".

Los orientales son más cuidadosos en ese sentido, concuerdan varios legisladores. "Lo que le interesa a la gente de la vida privada es, sobre todo, la manera en la que está conformada su familia, es decir, si es jefa de hogar o no por ejemplo (como sí lo soy en mi caso). Preocupa la parte humana, esa de que además de ser un político o candidato a presidente, uno también es una persona normal, común y corriente", agrega Sandra Etcheverry, aunque considera que la manera en que los cuidadanos (tanto uruguayos como extranjeros), valoran a los políticos ha cambiado bastante respecto a tiempo atrás.

"Antes, por ejemplo, influía positivamente al político el hecho de que tuviera una familia numerosa, perfecta y que no fuera divorciado. Hoy eso no es así. Un claro ejemplo de ello es la presidenta chilena Michelle Bachelet e incluso la del propio Tabaré Vázquez, que se sabe muy poco acerca de sus familia".

Siguiendo su línea de pensamiento, y al igual que Luis Alberto Heber, la diputada considera que los ciudadanos le dan mayor prioridad tanto a la formación como a los ideales, convicciones, códigos y valores que tenga el político. "Creo que eso es lo que finalmente determina el voto de un candidato", dice convencida.

¿A usted le importa la vida privada de los gobernantes? Unos dicen que sí, la mayoría que no. Los rumores corren, pero no se hacen públicos. "Uruguayez", le llaman.

Opinan quienes podrían ser juzgados

"En Uruguay las personas tienen más interés en saber sobre el ser humano que hay detrás de un político, como por ejemplo, si tiene familia o no, quiénes son sus hijos, cómo es su manera de comunicarse o cómo ha sido su vida antes. Los aspectos que más influyen para escoger a un político son su formación e ideales". Luis Alberto Heber, senador herrerista.

"Sí influye la vida privada de los políticos en los ciudadanos a la hora de votar y formar un juicio sobre él. Creo que si llevan una vida correcta acorde con lo que son las normas que predominan en la sociedad, se los juzga correctamente. Pero si son derrochones y hacen ostentación de su vida personal, influirá negativamente". Senador del Partido Socialista, Reinaldo Gargano.

"Creo que los ciudadanos juzgan a los políticos tanto por su formación como por sus ideales, convicciones y valores. En Uruguay no influye como en otros países los aspectos de la vida privada de los políticos a la hora de votar. Creo que es porque tampoco los medios de comunicación acá se introducen en los asuntos personales". Diputada nacionalista Sandra Etcheverry.

"Nunca puede haber una disociación o divorcio entre la vida pública y privada. Ambas deben estar cubiertas de los mismos valores y códigos. Me parece que los ciudadanos no juzgan de manera positiva la conducta y personalidad de un político si perciben diferencias entre su actuación en la vida pública y privada". Javier García, diputado nacionalista.

"Bienvenidos al club donde a la gente sí le interesa la vida privada de los políticos, ya sea desde su deporte predilecto hasta dónde fue a cenar, con quién contrajo pareja o hizo el amor. ¿Qué importancia puede tener eso? La verdad no lo sé, pero bueno, no may manera de frenarlo. O lo aceptás o no. Yo lo sufro mucho". Washington Abdala, diputado del Foro Batllista.

EE.UU. no perdona

Experto norteamericano. "El público estadounidense espera de sus funcionarios electos estándares muy altos en materia de conducta moral, y si no lo obtienen, quieren poder exigirles rendir cuentas", explicó a AFP, el profesor de ciencias políticas en la Universidad Fordham de Nueva York, Costas Panagopoulos.

Estudio. En las últimas tres décadas se registraron por lo menos 50 escándalos sexuales en la vida política de Estados Unidos, y la consultora Challenger, Gray y Christmas, con sede en Chicago, contabilizó unos 60 presidentes de empresas obligados a renunciar en 2007 por cuestiones de ética, a menudo privadas.

Madame D.C. Otro de los grandes escándalos que protagonizó el país del Norte fue el de Deborah Jeane Palfrey, que fue procesada por ejercicio ilegal de prostitución a la vez que regenteaba un servicio de acompañantes. La mujer, antes de matarse, el 1º de mayo, amenazó al poder estadounidense con poner a la venta el listado con sus más de diez mil clientes de Washington, entre los que hay políticos, agentes de servicio secreto, abogados y empresarios muy importantes. Madame D.C., como le llamaban, sabía cuánto valía el silencio en un país sumamente conservador y frente a elecciones nacionales.

Encuesta. Según la consultora Pew Research Center, el 86% de los estadounidense opina que el hecho de que un candidato sea divorciado no es problema. Sin embargo, el 56% tendría reparos en votar a uno que haya tenido una relación extra matrimonial. El estudio reveló que la condena al adulterio es de 62% para los republicanos y de 25% para los demócratas.

Francia. En un sondeo del diario Le Parisien, el 60% consideró que Carla Bruni ayudará al presidente Nicolas Sarkozy a modernizar la imagen del país. "Esta relación fue juzgada negativamente al comienzo y ahora está despertando interés", señaló Eric Maigret, profesor de Sociología.



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