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PRECIOS | El deflactor implícito del producto aumentó 9,1% en el último trimestre de 2007 en relación a igual período del año anterior
Claroscuros del desempeño económico
El cambio en el contexto internacional determina que, superados los efectos del arrastre y de Botnia, el PIB converja a su tasa de largo plazo en 2009

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La economía uruguaya creció un 7,4% en el último año, lo que señala el vigor que sigue mostrando el nivel de actividad.

Hace dos años, en 2005, el PIB recuperó el nivel registrado previo a la crisis. Durante el período de recuperación era dable esperar tasas de crecimiento elevadas, dada la magnitud de la caída previa. Pero una vez normalizada la economía, se debería haber asistido a un ritmo de crecimiento más lento.

Sin embargo, la tasa de expansión del producto en los dos últimos años ha sido muy elevada para lo que son los registros históricos del país, superior al 7%.

Una serie de factores que analizaremos a continuación, pueden ayudar a entender el dinamismo que presenta últimamente la economía; pero antes, más que centrarnos en la coyuntura, veamos en una perspectiva de largo plazo, cuál ha sido la tendencia.

De acuerdo con las cifras recientemente divulgadas, el nivel de actividad promedio del último año duplicó al de 1983, que es el año base que toma el BCU para la divulgación de la información.

Ello quiere decir que en Uruguay el producto se duplica a lo largo de una generación, lo que determina una tasa de crecimiento promedio del 2,9% al año.

Sin embargo, dadas las transformaciones que sufrió la economía en los años noventa, es posible que esa tasa de largo plazo se haya incrementado, y se ubique hoy día entre el 3,5% y el 4%.

Se desprende de lo anterior que, salvo que la economía uruguaya realice transformaciones profundas, no podrá seguir creciendo indefinidamente a las tasas que presenta actualmente y pronto habrá de converger a su tendencia de largo plazo (ver Gráfico Nº 1).

LUCES. Yendo al resultado del último año, podemos analizarlo atendiendo a factores de demanda y oferta. Del punto de vista de la demanda, surge que por segundo año consecutivo ha sido el consumo privado quien lideró el crecimiento, dado el gran peso que tiene esta variable en la demanda global (ver Gráfico Nº 2).

Mucho hemos hablado en esta página de los distintos factores que explican el aumento del consumo interno. Es así que se debe destacar la evolución del mercado de trabajo, que muestra elevados niveles de empleo y, como contrapartida de esa mayor demanda de trabajo, los mayores salarios que se pagan, en muchos casos debido al crecimiento de la economía, en otros por el accionar de los Consejos de Salarios.

En definitiva, mejoró el ingreso de la población por los factores antes mencionados y por la evolución favorable de los términos de intercambio y los ingresos que obtuvieron los residentes por sus colocaciones financieras en el exterior.

En el último año los precios de exportación subieron más que los de importación, y eso redunda en un mayor ingreso disponible, ya que por la misma cantidad de bienes transados internacionalmente, el ingreso neto que recibe el país es mayor.

El retorno de las colocaciones en el exterior, fundamentalmente del BCU y las restantes instituciones financieras, atraídas por tasas relativamente elevadas (antes de que se desatara la crisis hipotecaria hacia el último trimestre), compensaron en buena medida el pago de intereses que realiza el país por concepto de deuda externa, por lo que el esfuerzo neto fue menor que en años anteriores.

Todos ello contribuyó a que el ingreso nacional bruto disponible de la economía creciese a un 8,8%, superior a la tasa de aumento del producto.

El contexto internacional también posibilitó que las exportaciones continuaran creciendo a buen ritmo (9,7% en términos reales), fundamentalmente las relacionadas con los servicios, ya que en materia de bienes el crecimiento fue moderado (2%), debido en buena medida a los problemas de oferta en materia pecuaria, ante la contracción de la faena bovina.

SOMBRAS. Pero no todo es color de rosa, y el comportamiento de algunas variables arroja un manto de preocupación sobre el desempeño futuro del nivel de actividad. En los últimos tiempos se ha hablado mucho de la inversión, variable fundamental de cuyo dinamismo depende en buena medida el crecimiento sostenido de la economía.

Grandes proyectos, las inversiones más grandes de la historia, una revolución en el campo por la llegada de agricultores argentinos con nuevas tecnologías, boom de la construcción en el Este, etc. En definitiva, parecía que el país estaba en medio de un proceso de grandes transformaciones, y que la inversión, que históricamente ha sido baja, por fin se estaría acelerando.

Sin embargo, los números de las cuentas nacionales no indican eso. Por el contrario, la formación bruta de capital aún se ubica absoluta y relativamente por debajo de los registros de 1998 (ver Gráfico Nº 3).

Podría inferirse de ello que el fuerte crecimiento de los últimos años fue posible gracias a la existencia de una importante capacidad ociosa, y que a medida que la economía se aproxima a la capacidad máxima, como sería el momento actual, las posibilidades de crecimiento acelerado en el mediano plazo se ven menguadas por el escaso dinamismo que muestra la inversión.

La inflación es otro factor que preocupa, sobre todo por las señales confusas que el incremento de precios trasmite a los potenciales inversores. Comúnmente se recurre al IPC para medir la inflación, pero se trata de un índice parcial, muy importante por cierto, ya que registra los cambios de precios de la variable que más contribuye al PIB, como lo es el consumo.

El indicador que tiene en cuenta a todos los precios de la economía es el deflactor implícito del producto. Tal como se puede apreciar en el Gráfico Nº 4, el incremento de los precios implícitos del PIB no ha dejado de aumentar desde el comienzo del año 2006. Cabe recordar que por aquel entonces fue cuando se aflojaron las condiciones monetarias que eran muy rígidas y, como también se puede apreciar en el gráfico, amenazaban con una deflación. Actualmente la situación es bien distinta y el crecimiento de todos los precios de la economía amenaza con perforar la barrera de los dos dígitos.

PERSPECTIVAS. Las excepcionales condiciones externas que enfrentó el país en los últimos años han comenzado a revertirse. Por lo pronto, los factores que ayudaron a que el ingreso subiera más que el producto ya se han modificado. Se han deteriorado los términos de intercambio ante la escalada del precio internacional del petróleo y caídas que comienzan a insinuar algunos productos agrícolas.

Asimismo, se ha ensanchado nuevamente el diferencial de tasas entre los premios que paga el gobierno por los bonos emitidos (a tasa fija) y el retorno que se obtiene por los activos del BCU.

A su vez, la demanda externa, que tan pujante se mostrara últimamente, comienza a enfriarse. Recesión en puerta en los Estados Unidos, problemas en Europa por una moneda sobrevalorada y por los coletazos de la crisis financiera que también la abarcan, e incertidumbre de lo que pueda pasar en China ante el enlentecimiento de los principales mercados hacia los que dirige sus exportaciones, unido a las posibles medidas que pueda adoptar para frenar un alza de precios interno que ronda el 10%, son todos elementos que hacen presagiar un crecimiento más moderado de la economía global en el presente año. En tal sentido el FMI redujo sus perspectivas de crecimiento por segunda vez en lo que va del 2008, al 3,7%.

De todas formas ello no quiere decir que la economía uruguaya deba entrar forzosamente en una recesión. Por el contrario, este año debería seguir creciendo a una tasa interesante, debido al efecto del arrastre estadístico, fruto del sorprendente fuerte crecimiento en el tercer trimestre del año, y del funcionamiento a pleno de la planta de Botnia. Estos factores por sí solos explicarían casi cuatro puntos de aumento en el presente año. Pero con el correr de los meses la economía debería irse enfriando, ante el cambio en el contexto internacional, que repercutiría en la región, y hacia el año 2009 estaría convergiendo a su tasa de crecimiento de largo plazo, salvo que se empiecen a materializar algunos de los megaproyectos que han sido anunciados.



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