El plan de Brasil de convertirse en uno de los mayores exportadores mundiales de petróleo depende de que pueda explotar crudo ubicado seis millas (casi diez kilómetros) bajo la superficie del océano, en depósitos tan calientes que pueden derretir el metal más resistente.
Aprovechar quizá los mayores hallazgos de petróleo del continente americano en treinta años requerirá equipo que pueda soportar una presión de 18.000 libras por pulgada cuadrada (8.165 kilogramos por 6,45 centímetros cuadrados), suficiente como para aplastar una camioneta, conductos que puedan transportar petróleo a temperaturas superiores a los 500 grados Fahrenheit (260 Celsius) y brocas, o barrenas, que puedan penetrar capas de sal de más de una milla (1,609 kms.) de espesor.
La empresa estatal Petróleo Brasileiro SA apuesta a que, en conjunto, los yacimientos Tupi y Carioca se conviertan en uno de los siete mayores exportadores de crudo del mundo. Hasta que se inventen las herramientas necesarias para explotar esas reservas, el crudo seguirá encerrado bajo el mar, dijo Matt Cline, economista del Departamento de Energía de Estados Unidos.
"Este es un ambiente muy pero muy difícil técnicamente, donde nadie jamás ha hecho algo así", dijo Cline, que hace seguimientos de la industria petrolera latinoamericana, en una entrevista telefónica desde Washington. "Los yacimientos están en aguas muy profundas, y una vez que uno llega al lecho marino, se encuentran muy profundamente bajo el suelo y bajo una capa de sal que es decididamente una barrera difícil".
El petróleo brasileño será más difícil de explotar que el del golfo de México, donde los pozos más profundos ya están en producción, dijo Cline. Exxon Mobil Corp. y Chevron Corp., las dos mayores compañías petroleras estadounidenses, vieron cómo las barrenas con incrustación de diamante se desintegraban y los caños de acero se abollaban cuando intentaron explotar depósitos bajo el lecho marino del golfo de México dos años atrás.
GRANDES PROFUNDIDADES. Extraer petróleo de los yacimientos brasileños recién descubiertos, parte de los cuales están a 32.000 pies (10.000 metros) bajo la superficie del océano, requerirá taladrar a casi el doble de la profundidad que en el más hondo de los pozos marinos en producción.
Los obstáculos desalentarán el desarrollo a menos que los precios del crudo permanezcan altos, dijo Tina Vital, analista en Standard & Poor`s en Nueva York.
Los ingenieros deberán superar temperaturas que van desde un punto cercano al de congelación sobre el suelo marino a otras que pueden derretir el bismuto, cuyo punto de fundición es de 544,4 grados Fahrenheit (271,3 grados Celsius). Las capas de sal también aumentarán el desafío porque los cristales absorben las ondas sísmicas usadas para localizar con precisión los depósitos de petróleo.
PROBLEMA SÍSMICO. "El problema sísmico es importante porque si no se identifica adecuadamente la ubicación del petróleo, se malgasta un montón de dinero horadando el pozo en el lugar equivocado", dijo Vital, ex ingeniero de Exxon.
Brasil bombeó 2,13 millones de barriles de petróleo al día en los tres últimos meses de 2007, más que Angola, Libia y Argelia juntas, todas miembros de la OPEP.
Tupi, a 155 millas (250 kilómetros) de la costa brasileña, podría iniciar la producción en 2012, según la consultora Strategic Forecasting en Austin, estado de Texas. Es posible que el yacimiento tenga 8.000 millones de barriles de petróleo recuperable.
No se ha fijado una fecha para iniciar las operaciones en Carioca, cuya evaluación -según Petróleo Brasileiro- llevará tres meses. Un regulador brasileño dijo este mes que el depósito podría tener 33.000 millones de barriles.
Si se confirman con otras perforaciones, los depósitos serán del triple del tamaño de los de la bahía de Prudhoe en Alaska, el mayor yacimiento estadounidense.
PROFUNDIDAD RÉCORD. El récord de profundidad oceánica fue alcanzado el año pasado por Anadarko Petroleum Corp. La compañía está extrayendo gas natural ubicado debajo de 8.960 pies (2.730 metros) de agua en el golfo de México, donde la presión es de 3.069 libras por pulgada cuadrada (1.392 kgs. por 6,45 cm2), lo que presiona las juntas y desgarra los sellados.
"Lo que hacemos en las profundidades marinas del océano es similar al programa espacial de la NASA, pero ellos lo hacen sin que los afecte presión alguna", dijo Kevin Renfro, gerente de ingeniería de producción en Anadarko, de Woodlands, estado de Texas, en una entrevista en noviembre.
Petrobras no ha dicho cuánto gastó para cavar los pozos de Tupi y Carioca. Perforaciones similares realizadas por Exxon y Chevron Corp. en el golfo de México costaron de US$ 180 millones a US$ 200 millones por pozo.
"Un gran hallazgo podría no ser un buen hallazgo si cuesta tanto desarrollarlo que no resulta comercialmente viable", dijo Vital de S&P. "Todavía no tenemos idea de todos los costos que enfrentaremos. Estos fijarán el piso para los precios del petróleo".
UN DESAFÍO DESCOMUNAL. Chevron, que tiene el más profundo pozo de exploración del golfo de México, incluida la distancia por debajo del lecho marino, destruyó hasta una docena de brocas de US$ 50.000 en cada uno de los catorce pozos de su proyecto Tahiti de US$ 4.700 millones.
Exxon Mobil abandonó un proyecto en el golfo de México que habría sido el pozo más profundo después que la presión y el calor la llevaron a desistir del empeño en agosto de 2006. La compañía con sede en Irving, estado de Texas, desarrolló caños lo bastante resistentes como para soportar temperaturas que destrozarían el acero común en su proyecto ruso Sakhalin-1. Ese metal podría contribuir a tornar accesibles los yacimientos de aguas profundas del Brasil, dijo Vital.
"Estos desafíos en la zona de aguas profundas de Brasil son demasiado grandes como para que una compañía o un país por sí solos los puedan digerir", agregó.