HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN
En la previa a la discusión presupuestal en el Parlamento, las cuentas del sector público se muestran holgadas y el crecimiento de la economía promete nuevos recursos. Este panorama permite considerar que el gobierno tiene capacidad para satisfacer las demandas de los diferentes centros de gasto, aunque es una lectura exclusivamente considerando el punto de vista financiero y con la mira en el corto plazo. Si se hace un análisis desde el punto de vista económico del gasto o se pone la perspectiva más allá de lo inmediato, queda la sensación de oportunidad perdida y posible situación comprometida a partir del 2010.
Comenzando por el resultado global en los doce meses culminados en marzo pasado, luego de algunas correcciones, se observa que las cuentas del sector público son superavitarias en aproximadamente 0,3% del producto. Se trata de un nivel entendible ya que la economía y la recaudación están disfrutando un momento excepcional.
Las correcciones que se hacen para llegar a esta magnitud son sencillas. Por un lado se toma una estimación del PIB para el año terminado en marzo en lugar de utilizar la estimación del año pasado. Por otro se toma en cuenta que el año pasado, a raíz de que la semana de turismo coincidió con la primera semana de abril, se adelantaron los pagos de sueldos de ese mes para marzo.
Por lo tanto, la cuenta remuneraciones de marzo prácticamente se duplicó y la de abril fue muy baja. Como se consideran períodos de doce meses móviles, para evitar una caída artificial del gasto que se revierta el mes que viene, se realizó una corrección ficta del pago de remuneraciones de abril del año pasado. En términos monetarios se agregan aproximadamente $ 1.600 millones (0,3% del producto).
RESULTADOS. En el Cuadro Nº 1 se observan los principales renglones que componen el resultado de períodos anuales, expresados como porcentaje del PIB generado en el mismo lapso de tiempo. Se ve cómo las cuentas han mejorado acompañando el ciclo económico y en particular se destaca que en el primer trimestre del año ha operado una mejora en relación al cierre del 2007. Esta mejora se da por la combinación de un incremento en el superávit primario y una reducción en la cuenta de intereses a pagar por el sector público.
El superávit primario repuntó ligeramente en el último trimestre y revirtió la tendencia decreciente de los últimos años. En efecto, luego de alcanzar un nivel del 4,0% del producto en el año 2004, el resultado primario se fue reduciendo gradualmente hasta llegar al cierre del 2007 al 3,4% del PIB. Debido a que en el primer trimestre del año se registró un mejor resultado financiero que en el mismo período del año pasado, se comprueba un incremento del superávit primario hasta el 3,7% del producto.
Por su parte, los intereses siguen una tendencia a la baja. Todavía se encuentran lejos de los niveles previos a la crisis pero en términos de los ingresos del sector público y del PIB se observa en los últimos años una persistente mejora. En el Gráfico Nº 1 se presenta el total de intereses que paga el sector público no financiero (Gobierno Central, BPS, Intendencias y Empresas Públicas) dividido por los ingresos primarios generados en el mismo período. Se observa la tendencia descendente pasando de un nivel del 17,8% al 12,6%. Por lo tanto se ha liberado más de 5% de los ingresos que en términos generales se mantienen estables en porcentaje del producto (entre 29% y 30%).
Antes de la crisis internacional de 1998 en que las restricciones al crédito hicieron sentir a Uruguay el rigor de su condición de país deudor, la carga de intereses era de apenas 1,6% del PIB. En la actualidad el sector público no financiero destina 3,7% del producto al pago de intereses. Esta diferencia muestra que el sendero de manejo profesional de la deuda pública se deberá seguir transitando en los próximos años para alcanzar niveles compatibles a un menor nivel de riesgo país.
En particular, la coyuntura favorable en precios relativos y la excepcional etapa expansiva del ciclo económico que le toca vivir al país, deberían alentar la toma de medidas que no sólo estén enfocadas al flujo financiero. Es una oportunidad para reducir el alto nivel de vulnerabilidad que tiene la economía uruguaya.
PRIMARIO. El resultado primario mejoró debido a que aumentaron los ingresos con un nivel de gastos estable en porcentaje del PIB, luego de efectuar las correcciones en el pago de remuneraciones de abril del año pasado.
Sin entrar en el detalle de la recaudación de los principales tributos y manteniendo la óptica general del análisis, se observa que los ingresos del Gobierno Central parecen haberse estabilizado en el 21,3% del producto y los del BPS en el 5,3%.
La mejora en los ingresos proviene directamente del mayor superávit primario que muestran las empresas públicas. En el 2006 habían alcanzado el mínimo (1,4% del PIB) y en los dos últimos años muestran una recuperación. Sin embargo, las medidas fiscales para contener la inflación han afectado recientemente las cuentas de estas empresas y la sequía comienza a operar en forma negativa al igual que en el 2005-2006. Es probable que se esté iniciando una nueva tendencia a la reducción del superávit primario de las empresas públicas.
En lo que refiere a los gastos, si bien el nivel total se ha mantenido estable, a nivel de sus componentes se manifiestan cambios que vale la pena tomar en cuenta.
El gasto primario corriente se reduce al incorporar la información del primer trimestre del año y gana espacio el gasto primario en inversiones. La caída en el gasto primario corriente se explica por la pérdida de peso relativo al producto en el pago de pasividades, los gastos no personales y las transferencias. El único rubro corriente que mantiene un crecimiento que acompaña el del PIB es el de las remuneraciones. En el Gráfico Nº 2 se ilustra cómo luego de la crisis aumentó el gasto en remuneraciones del Gobierno Central, los saltos en marzo de los dos últimos años muestra la magnitud del efecto "abril del 2007" en las remuneraciones que se corrigió al evaluar el gasto público.
El caso de las pasividades merece ser destacado ya que previo a la reforma de la década de los noventa requería un esfuerzo superior al 12.5% del producto y en la actualidad exige financiamiento en el orden del 8,5%. Mirando las tendencias de largo plazo, la situación previa a la reforma era insostenible y se comenzó a corregir. Todavía resta un camino hasta llegar a una estabilización y no son pocas las tentaciones de generar nuevos beneficios carentes de financiamiento que provoquen problemas financieros en el futuro.
INVERSIÓN. El gasto no corriente, por lo general hace a la infraestructura del país y del sector público y tiene repercusiones en las posibilidades de crecimiento. Se observa en el último trimestre una nueva mejora. De todas formas, se está partiendo de niveles sumamente deprimidos puesto que al período de crisis le siguió un comienzo de gobierno donde las habilidades para direccionar el gasto estaban en proceso de gestación.
Esta última afirmación queda clara al observar la evolución en dólares del gasto en inversión del Gobierno Central tal como se presenta en el Cuadro Nº 2. Hay aproximadamente US$ 100 millones de aumento en el gasto no corriente total, correspondiendo US$ 70 millones aproximadamente a la Administración Central y US$ 30 millones a los organismos docentes.
En este último caso, el incremento es formidable. Incluso, dada la participación en el total se llega a un crecimiento porcentual significativo ya que más que duplica la cifra observada en el año terminado en marzo del 2007, prácticamente el primer año con el nuevo presupuesto.
De acuerdo a las señales que se reciben desde el Poder Ejecutivo todo indica que en el resto del año y principalmente en el 2009 se observará una expansión tanto en el gasto corriente como en el no corriente.