Lunes 12.05.2008, 22:11 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Economía y Mercado  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |

Las calificadoras, Brasil y nosotros

JORGE CAUMONT

A pesar de las turbulencias financieras internacionales, hace unos días Standard and Poor`s Rating Services elevó la calificación de la deuda soberana brasileña al "grado de inversión", al pasarla de grado especulativo y con probabilidad baja de no pago, a BBB- (condición de protección adecuada). Es un estatus igual al que tuvo nuestra deuda soberana hasta el comienzo de 2002. Muy tardíamente, la reacción de la referida empresa -a la que seguirá la suba de otras- ha reconocido el buen comportamiento de la economía brasileña de los últimos años, algo que el mercado ya había internalizado en una baja considerable del riesgo país desde fines de 2004 y en el aumento del índice de la Bolsa de Sao Paulo. Meses antes de la primera asunción de Luiz Inácio "Lula" da Silva ese índice registraba casi 11.000 puntos y hoy, a algo más de cinco años, se ubica por encima de 69.300.

LAS CALIFICADORAS. Las calificadoras de riesgo más famosas son la indicada, Moody`s y Fitch. De acuerdo con ellas, la deuda uruguaya supo tener el "grado de inversión". Alababan entonces, y durante bastante tiempo antes, las condiciones que llevaron a ese estatus a pesar que nos internábamos en un prolongado lapso de recesión que se extendió desde 1998 hasta 2001. Aplaudían a pesar de una significativa pérdida de competitividad de nuestra producción transable, de una sucesión de desastres internos por sequías y la aftosa y de circunstancias en las que el sector público nacional consolidado, y en particular el gobierno central, mostraban crecientes déficit. Aplausos y alabanzas aparecían cuando los déficit no tenían más alternativa que seguir aumentando el monto de la deuda de manera permanente. Considerada como relación con el PIB, las obligaciones públicas crecían a un ritmo que se nutría de la acumulación de su aumento con el de la baja de la producción de bienes y de servicios. Finalmente, como despertándose de mal humor por lo que comenzó a concretarse en febrero de 2002, cuando la crisis bancaria inició un proceso de baja sostenida de las reservas internacionales "prestadas" que tenía el Banco Central, la actitud que asumieron las calificadoras fue tan tardía y rápida como ineficaz para alertar al mercado, que ya internalizaba con su desconfianza creciente lo que finalmente ocurrió.

La fuerte y extemporánea rebaja de calificación en 2002 ha tenido desde entonces, como espejo, un demorado reconocimiento a la mejoría de la situación uruguaya. La calificación de la deuda soberana de Uruguay está hoy, tres escalones debajo de la concedida a Brasil. Algo que no comparte el mercado ya que el riesgo país de Uruguay se encuentra solamente cuarenta puntos básicos por encima del brasileño. Nadie puede negar el gran potencial que tiene el país norteño, aumentado por los recientes hallazgos de reservas petroleras importantes en Santos y en Río de Janeiro. Pero también es cierto que la deuda neta uruguaya a la que tantas veces se refieren las calificadoras como un obstáculo para un ascenso de la nota, no es significativamente mayor a la brasileña.

BRASIL HOY. En el segundo período de mandato de Lula, la aprobación a su gestión alcanzó un máximo histórico para un presidente brasileño y, conjuntamente con la aprobación al presidente Uribe de Colombia, la mayor para uno de la historia contemporánea en la mitad de su segundo mandato. Según CNT-Sensus esa tan alta consideración hace que el 50,4% de los entrevistados por la consultora de opinión desee que el presidente vaya por un tercer mandato, a lo que Lula se ha opuesto reiteradamente pues no se ve, según él, como un "dictatorzinho".

Los datos macroeconómicos brasileños son buenos, aunque no tanto como en el período 2004-2007. El crecimiento económico ha sido alto en 2007 y se extiende a lo que va del presente año. La confianza de los consumidores ha crecido a niveles récord desde que se computa por la Fundación Getulio Vargas (FGV) y lo mismo ocurre con la confianza de los empresarios, según la FGV y la Confederación Nacional de Industrias (CNI). El impulso del gasto interno en consumo y en inversión que deriva de esa confianza de los agentes económicos permite sobrellevar una altísima tasa de interés interna que no logra desestimularlos. Las zafras agrícolas crecen a niveles desconocidos impulsadas por los precios internacionales; la industria crece a un ritmo mayor que el de la economía; la construcción está en un boom; las ventas minoristas también baten récords y las exportaciones siguen aumentando a un ritmo de dos dígitos, pese a la depreciación del tipo nominal de cambio que en seis años ha declinado de casi 4 reales por dólar a 1,65 reales.

Pero si la situación brasileña desde el punto de vista productivo es altamente satisfactoria y el desempleo es considerablemente menor (8,8%), no menos impresionantes son los registros inflacionarios de los últimos años. En los doce meses a marzo la inflación ha sido 4,73%, algo más que en los doce meses hasta marzo de 2007 cuando llegara a 3%. Son tasas sumamente bajas para un país que no hace mucho bordeara la hiperinflación y que tenía un ritmo de aumentos de precios al consumo, anualizado, del orden del 30% cuando asumiera el líder metalúrgico.

Si viene siendo muy bueno el comportamiento de la producción y de la inflación, no menos impresionante venía siendo el comportamiento de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Desde 2001 hasta 2007, las exportaciones de bienes y de servicios han volcado al mercado de cambios más moneda extranjera que la requerida por los importadores de bienes y de servicios. La alta tasa de interés interna arbitrada a dólares ha sido -y sigue siendo- notablemente mayor que la tasa en dólares en el exterior, y ha fomentado grandes contingentes de inversiones de portafolio de residentes y de no residentes en el país. Conjuntamente con los excedentes de la cuenta corriente, el Banco Central se ha visto obligado a intervenir en el mercado de cambios para evitar caídas mayores del dólar. Esa intervención, en particular en 2007, le ha permitido contar en la actualidad con 195 mil millones de dólares en reservas internacionales, 125 mil millones más que al finalizar 2006. Incorrectamente, ya que el tenedor de esas reservas es el Banco Central y el deudor es otro sujeto económico -el sector público brasileño- se indica que la deuda neta con el exterior es negativa. De igual forma, las condiciones externas actuales no son tan favorables desde el punto de vista de la cuenta corriente de la balanza de pagos, cuyo saldo ha dejado de ser positivo y en el primer trimestre de 2008 acumula un déficit creciente de más de 10 mil millones de dólares.

DESACIERTO. Si bien es cierto que las condiciones macroeconómicas de Brasil presentan una buena situación -la economía sigue en expansión, la inflación es baja y la balanza de pagos tiene un resultado positivo-, también es correcto indicar que el déficit fiscal que ha venido bajando es todavía un 2% del PIB y que el de la cuenta corriente aumenta con cierta aceleración. No menos cierto es, además, que el nivel del tipo de cambio nominal ha declinado considerablemente afectando a la competitividad de numerosas empresas, y que seguirá en baja por razones de inversiones especulativas de portafolio que deben considerarse de carácter transitorio y no permanente. Es un panorama que no dista tanto del de nuestro país como sí la calificación de los riesgos soberanos de uno y de otro. Uruguay sigue en expansión y tiene en términos relativos, una similar situación en su sector externo. Las diferencias tampoco se dan en el resultado fiscal. Tanto acá como en el Brasil, el gasto público que es creciente -y con poca flexibilidad a la baja ante choques adversos sobre el nivel de recaudación-, encuentra su financiamiento en los ingresos fiscales que también aumentan.

En lo que hay una diferencia es en el ritmo inflacionario. Pero mientras el mercado nos ubica relativamente muy bien frente a Brasil en cuanto a la capacidad de repago de nuestra deuda soberana, las calificadoras se empeñan incomprensiblemente -pese a la probada voluntad de cumplir con nuestras obligaciones aún en los peores momentos como el del 2002- en alejarnos de la situación de nuestro vecino. Como siempre el reconocimiento de la verdadera situación por su parte será tardío y no debería extrañar que llegue cuando las condiciones no tengan la misma solidez.



Otras Ediciones
TODAS1421285
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America