La aparente invitación llega en letras grandes. "Queremos hacernos presentes en una ocasión tan especial como es la fecha de su cumpleaños, deseándole un muy feliz día. Para celebrarlo juntos, su tarjeta de crédito XX le invita con un almuerzo o cena en el restaurante y parrillada XX". La sorpresa se esconde en una tipografía tan chica que el consumidor llega a creer que la lupa es un objeto útil. "Debe concurrir con un acompañante como mínimo, sobre el precio final se les hace el descuento equivalente a un comensal y el saldo lo debe abonar con nuestra tarjeta"
Cuando uno recibe un "regalo" de este tipo, en realidad acepta una cláusula abusiva por su forma, que es ilegal. "El obsequio está en letra grande y la condición para darlo, en letra diminuta al final. De esta forma se están violando el artículo 20 y el 30 de la Ley de Relaciones de Consumo". Eso es lo que explica un folleto elaborado por la organización de Consumidores y Usuarios Asociados (CUA) cuando se implementó la ley, en agosto de 2000. A ocho años, el folleto de CUA sigue tan vigente como cuando salió de la imprenta. Los consumidores están tan desprotegidos como antes de que existiera la ley. Esa es la situación que denuncia la Facultad de Derecho.
"No hay país en el mundo en el que una ley de consumo haya resultado ser tan poco eficaz. Es una ley que no se aplica. Y eso es peor que no tener norma" aseguró a Qué Pasa la jueza Dora Szafir, coordinadora del Centro Interdisciplinario de Relaciones de Consumo de la facultad.
Las cláusulas abusivas en contratos, ya sea de inmobiliarias, canales de cable, servicios de salud o tarjetas de crédito, son las prácticas ilegales más comunes. A eso se suma la publicidad engañosa, indicó Szafir.
Otro tema que denunció Yandira Vega, presidenta de CUA, es el "silencio" que mantiene el Área de Defensa del Consumidor, dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas, sobre las multas a las empresas que violan la ley.
Por eso, CUA está elaborando un clearing de informes con los antecedentes de las empresas. Aunque no lo hará público, le pasará esa información a los consumidores que llamen a la ONG y hagan consultas específicas.
Además, el parlamento estudia un proyecto que establece la creación de juzgados especializados en consumo. "Los juicios son complicados, largos y caros ¿Quién va a ir por un pequeño monto a reclamar con todas esas complicaciones?", señaló Szafir. Por eso se pensó en un procedimiento ágil. Los casos llegarán a los juzgados de Paz y se resolverán en una sola audiencia, que no será apelable y para la que el consumidor no necesitará abogado. Pero el proyecto recién entró al Parlamento. Mientras tanto, use lupa.