Entre un 2 y un 5% de los accidentes de tránsito ocurren por una predisposición a un manejo agresivo o imprudente, dijo Gerardo Barrios, director de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), rectora de las políticas de tránsito, que trabaja en el ámbito de Presidencia de la República. Barrios agregó que no es una mera sensación que muchos siniestros de tránsito sucedan por la violencia de los conductores.
"Es un factor determinante en la siniestralidad vial", dijo.
No existe un organismo que registre cuántos accidentes se deben a discusiones entre el chofer y su acompañante o como consecuencia de peleas entre un chofer y otro de un vehículo cercano, explicó Barrios. De todos modos, en su experiencia como médico del Semm ha visto más de una vez conductores "agarrándose a trompadas" después de un accidente.
"¿El tránsito en Uruguay es violento producto de que los uruguayos somos violentos? No. El tránsito en Uruguay es desordenado, producto de que no han habido estrategias nacionales de seguridad vial", afirmó el especialista.
"Hay un sector de los conductores que toman la carretera como una cosa propia, de su propiedad. Se sienten los dueños del tránsito y reaccionan así", concluyó Barrios.
Arturo Borges, director del privado Instituto de Seguridad Vial (Isev), coincidió con Barrios. El Isev lo ha estudiado con psicólogos de la casa y tiene claro que la incidencia de los choferes agresivos en el tránsito cotidiano es "mayúscula". "El individuo, una vez que se sube al volante, quiere ganar, se pone en ganador. Quiere ganar tiempo, posiciones, estatus. Eso hace que sienta una sensación de falso poderío", dijo. Para Borges, aún aquel que por la vereda "no mata ni una mosca", se desinhibe y se fortalece detrás del volante.
Siguiendo su lectura, el semáforo en rojo lo frustra, un auto más lento delante que el suyo aumenta la frustración y esa acumulación explota en un momento de ira. "Ahí se comporta agresivamente para hacer frente a esas sensaciones de pérdidas sumadas. Y la descarga apretando el acelerador".
El Isev tampoco cuenta con estudios propios ni registros de cuántos casos de la siniestralidad vial están ligados a este tipo de conducta. Pero sus técnicos saben que hasta un fóbico utiliza factores "de riesgo y adrenalina" al manejar. Para Borges, quienes más se comportan violentos en el tránsito son choferes con baja autoestima e inestabilidad emocional. "Necesitan del volante para compensar su inseguridad".