El 99% de los uruguayos sigue creyendo que la nación cuenta con tan sólo 19 departamentos. Se insiste en ignorar la existencia de nuestro glorioso departamento numero veinte: Río Blanco.
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Fue un caudillo rioblanquense y tío abuelo mío, Don Eutanasio Rodríguez, un caudillo humilde, como todos los naturales de esa tierra hidro-alba, el que convenció al presidente Tomás Berreta de que el 19 era un número impar y poco carismático.
En esa época no se les llamaba hidro-albos. Eso es un invento moderno, un invento de Alberto Kesman la única vez que tuvo que transmitir un partido del Deportivo Río Blanco y el ídolo local, Mario Victorio Rambullé convirtió un gol con la nalga izquierda.
Ahí es que Kesman pega el grito GOOOOOL, RAMBULLÉ DE CACHETÉ, diciendo cacheté con acento en la última e para que rimara con el apellido francés del maniobrero nueve hidro-albo. Ustedes ya saben: Kesman es Kesman.
El resultado final fue de 7 a 1 a favor de Rentistas. Pero los hinchas rioblanquenses, gente como muy positiva, volvió en la bañadera y en los mioncas cantando aquello de GANAMO, PERDIMO, PERO EL PESTO SE LO DIMO.
En fin, la macana fue que Don Eutanasio logró convencer al presidente Berreta, pero el Profesor Chebataroff dijo que lo del nuevo departamento era un disparate y se negó rotundamente a ponerlo en su famoso libro de Geografía.
No son claras las causas de la tirria entre Don Eutanasio y el viejo Chebataroff, y a estas alturas vaya uno a saber. Pero la cosa es que el geógrafo le dijo a mi tío: "No te pongo nada tu departamento en el libro y andá a quejarte a Magoya".
Como han descubierto las investigaciones de Gerardo Caetano y Pablo Rilla, la Mama Goya, conocida criollamente como Ma Goya, era una curandera de ancestros guaraníes muy notoria en varios parajes.
A ella concurrían del más humilde paisano al más copetudo hacendado, y desde el venal comisario al hirsuto matrero, con sus empachos y sus cuitas.
Para el mal de ojo, Ma Goya los mandaba al oculista del pueblo: "seré curandera, seré lo que seré, pero muy respetuosa de la Ciencia", decía la dama.
Lo de quejarse a Ma Goya es uno de los principales aportes de Río Blanco al folclore nacional y un día será reconocido como tal.
En sus idas y venidas a la capital, en tren cuando todavía funcionaban los trenes, y luego en la ONDA hasta que la fundieron, Don Eutanasio Rodríguez solía hacerse acompañar por sus sobrinos, los pequeños Beethoven y Wagner Rodríguez.
Fue así que brillante compositor, sólo comparable a Fabini y a Tosar, se fue aquerenciando en la rugiente metrópolis que era Montevideo en aquellos años, raudamente circulada por los heroicos bondis de CUTCSA, con plataforma, la cabina del chofer al costado y ñatos como un bulldog.
Y fue así que el ciclista Wagner Rodríguez inició su sacrificada carrera de obrero del pedal, hasta el día en que justo cuando iba a ganar la etapa en su ciudad natal, va y se escracha contra una ambulancia de Martinelli. Los peritajes arrojan que tío Wagner resbala en la arenita que se junta en la curva justo a la entrada de Río Blanco, luego de cruzar el puente "Tifoideo Pelonga", por saludar a las chicas que lo vitoreaban desde la azotea del Rancho de La Cambiche.
Como fue contra un móvil de Martinelli, el funeral salió gratis y quedó precioso. Pero esa historia ya ha sido contada en detalle.
Don Tifoideo Pelonga, ancestro de nuestro Licenciado Jorge Pelonga y del volante mixto Cristian Pelonga, que come percha en Italia, es el prócer rioblanquense.
En el Combate de las Puntas del Cotorro, cuatro lanceros de Don Tifoideo pusieron en fuga a 700 bayanos de las fuerzas de Bentos Goncalves.
Los mencionados patriotas volvían, desplumados, en curda y cantando pericones a voz en cuello, de una cuchipanda en el popular Rancho de La Cambiche.
Pero eso no lo sabían los bayanos, que hasta Bagé, no pararon.
Así se hace la historia.